El antropólogo Raúl Rosales León, especialista en temas de masculinidades, enfatizó la necesidad de diseñar, aprobar e implementar una Política Nacional de Masculinidades Igualitarias con el propósito de cuestionar los modelos de masculinidad tradicionales y prevenir la violencia desde la etapa de formación de la identidad.
«Según la especialista Rita Segato, la primera víctima del mandato de la masculinidad es el hombre», menciona Rosales León, al explicar que en la sociedad persisten mandatos sociales y prácticas mediante las cuales los adolescentes sienten la presión de demostrar que son «hombres de verdad». En el caso denunciado en San Borja, el antropólogo analizó cómo a través de este tipo de agresiones se busca fortalecer de manera distorsionada la masculinidad de los agresores al posicionarse como “sometedores”, al tiempo que se busca «feminizar» a la víctima mediante la agresión.
Esta problemática se enmarca en un contexto social de arraigadas creencias machistas. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Relaciones Sociales (ENARES 2025), el 87,4% de la población de 18 años a más en el Perú aprueba creencias sexistas. Entre las ideas con mayor aceptación destaca la noción de que «para ser hombre es preciso ser aguerrido y valiente», respaldada por el 89,4% de hombres y el 85,5% de mujeres encuestadas, lo que evidencia un alto grado de machismo transversal en la sociedad.
Frente a esta realidad, Raúl Rosales plantea abordajes estructurales antes que meramente punitivos. Su propuesta apunta a una Política Nacional de Masculinidades Igualitarias que la masculinidad se trabaje de forma transversal a lo largo de las distintas etapas de la vida, priorizando la adolescencia por ser una fase crítica en el desarrollo de la identidad personal y social.
«Es fundamental construir un modelo de masculinidad igualitaria que no recurra a la violencia para fortalecer la identidad de los adolescentes», concluye el especialista, haciendo un llamado a las autoridades del sector educativo y de inclusión social a adoptar políticas públicas que transformen estos patrones culturales desde las aulas y el entorno familiar.








