La pesquisa brasileña vincula al delantero peruano con credenciales de entrenador emitidas en diez días, pese a que la formación habilitante de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino dura tres años (UOL Esporte)

El nombre de Paolo Guerrero apareció en el centro de una polémica que sacude al fútbol sudamericano. Una investigación periodística desarrollada en Brasil destapó una presunta red de comercialización de diplomas de director técnico irregulares, emitidos a nombre de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA), que habría beneficiado a varias figuras del deporte continental.

El delantero peruano figura entre los afectados o adquirentes de esos documentos, junto a otras estrellas de la región. El exfutbolista argentino Alejandro Mancuso, quien fue asistente de Diego Maradona, es señalado como el presunto organizador del esquema. Hasta el momento, Guerrero no emitió ninguna declaración pública al respecto, aunque se aguarda que lo haga en los próximos días.

El escándalo no se limita a un solo nombre. La investigación periodística también vinculó al expediente a Diego Lugano, Felipe Melo y Roberto Carlos, además de otras figuras del fútbol sudamericano. (UOL Esporte)

La periodista brasileña Joanna de Assis de UOL Esporte fue quien destapó el escándalo, que rápidamente tomó repercusión en todo el continente. Según su investigación, la operación consistía en la entrega de credenciales oficiales de entrenador expedidas por la ATFA en un plazo de apenas diez días, cuando el curso habilitante que otorga esa certificación tiene una duración de tres años. El valor de cada diploma rondaba los 100.000 reales, equivalentes a aproximadamente 20.000 dólares.

Entre los deportistas cuyo nombre quedó vinculado al expediente figuran, además de Guerrero, el uruguayo Diego Lugano, el brasileño Felipe Melo y Roberto Carlos, entre otras figuras del fútbol sudamericano. La investigación también reveló un detalle que agrava la situación: algunos de los documentos llevaban firmas de dirigentes que ya no integraban la entidad en las fechas en que fueron emitidos, lo que refuerza la hipótesis de que se trató de una falsificación sistemática y no de un error aislado.

Varios de los jugadores señalados aseguran que desconocían la supuesta irregularidad de los diplomas recibidos. El caso ahora busca determinar cómo fueron emitidas esas credenciales y quiénes participaron. (UOL Esporte)

La defensa de varios de los futbolistas mencionados apunta en una dirección similar: aseguran haber completado una instancia teórica a través de plataformas digitales, pero reconocen que nunca asistieron a las clases presenciales que el programa exige de manera obligatoria. Muchos de ellos sostienen, además, que desconocían por completo que los diplomas que recibieron carecían de validez legal.

Por su parte, Alejandro Mancuso rechazó de plano las acusaciones en su contra. El exayudante de campo de Maradona afirmó que su rol se limitó a “facilitar el contacto” entre personas de su entorno y la federación, sin intervenir en la emisión ni en la autenticidad de los documentos. No obstante, la versión de Mancuso no logró disipar las dudas que abrió la investigación, que continúa en desarrollo.

Mientras otros implicados dieron sus versiones, Paolo Guerrero todavía no respondió públicamente. Su silencio mantiene la atención sobre el expediente y sobre las circunstancias en que habría obtenido el diploma. (UOL Esporte)

El caso adquiere una dimensión particular en lo que respecta al atacante peruano. Paolo Guerrero atraviesa una etapa de transición en su carrera y la aparición de su nombre en este expediente genera interrogantes sobre sus próximos pasos en el mundo del fútbol, especialmente si tiene proyectado incursionar en la dirección técnica. Sin embargo, hasta el cierre de esta nota, el ex capitán de la selección peruana no realizó ninguna manifestación pública sobre el asunto.

Fuentes cercanas al caso indican que se espera que Guerrero se pronuncie en los próximos días. La ausencia de una respuesta inmediata alimentó la especulación en los medios brasileños y peruanos, que siguieron de cerca el desarrollo de la investigación desde que trascendió la información. El silencio del jugador contrasta con la velocidad con que el escándalo se propagó en las redes sociales y los portales deportivos de la región.

El caso pone en evidencia las grietas en los sistemas de certificación de entrenadores en Sudamérica y plantea preguntas sobre los controles que ejercen las asociaciones nacionales sobre la emisión de sus propias credenciales. La ATFA, por su parte, no había emitido un pronunciamiento oficial al momento de publicarse esta nota.

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